Por CIARÁN FAHEY
BERLÍN (AP) — Como la primera y única mujer nombrada entrenadora principal de un equipo masculino de fútbol profesional en Alemania, Sabrina Wittmann afronta más presión y escrutinio que la mayoría de sus homólogos.
Wittmann ha sido la entrenadora del club de su ciudad natal, el Ingolstadt de tercera división, desde mayo de 2024, cuando asumió para los últimos cuatro partidos de la temporada. Ingolstadt no perdió ninguno y ganó la Copa de Baviera. Wittmann luego hizo historia cuando se le otorgó el cargo de manera permanente en junio de ese año.
“Abrí un poco la puerta para las mujeres. Y al principio, sinceramente, tenía miedo de cerrar la puerta tan rápido (otra vez)”, le dijo Wittmann les a periodistas en una llamada en línea el viernes.
“Con toda la presión que sentí al principio, te acostumbras”, manifestó. “La mejor respuesta a todo esto es que ahora mismo me hacen muchas más preguntas sobre fútbol que al comienzo. Y eso es algo que me encanta”.
Apoyo y adversidad
Wittmann, de 34 años, está centrada en ella, en sus fortalezas y en lo que quiere lograr.
“Quería ser la mejor por mí, no por todos los demás… eso lo hace realmente natural para mí, y auténtico. Si una mujer intenta ser un hombre, o intenta estar en el mismo nivel, probablemente sea antinatural”, expresó.
Como entrenadora, siente que es “gestión de personas” por encima de cualquier otra cosa, y que la parte más difícil llega al tomar decisiones impopulares. La empatía ayuda mucho a aliviar tensiones mientras se exige lo mejor.
“Me siento realmente aceptada. Siempre me sentí aceptada”, comentó, atribuyéndolo a su club y al apoyo que recibe del director general Dietmar Beiersdorfer.
Pero Wittmann también ha experimentado comentarios negativos en redes sociales e incluso en los estadios.
“Intento no centrarme en esas cosas, porque si se reduce a una conversación, positiva o negativa, nueve de cada diez son realmente positivas y una es negativa”, señaló. “La más ruidosa a veces es la más negativa, pero hay nueve personas que piensan que es algo bueno, así que intento enfocarme en eso y no hacer las cosas más grandes de lo que son”.
Primeros pasos en Estados Unidos
Wittmann empezó a jugar al fútbol hasta los 14 años. Fue a Kentucky, en Estados Unidos, como estudiante de intercambio, y allí encontró trabajo como entrenadora asistente gracias a su madre anfitriona, que era maestra.
“Simplemente me enamoré de este trabajo o de esta parte de estar en el fútbol. Luego regresé (a Alemania). Quiero decir, todavía jugaba y era entrenadora al mismo tiempo”, relató.
Wittmann descubrió que el juego es mucho más físico en Estados Unidos en comparación con Alemania.
“Nunca había ido al gimnasio antes, así que fui a Estados Unidos; teníamos algo como gimnasio todos los días, algo que no hacíamos en Alemania”, contó. “Cuando volví a jugar al fútbol aquí, las chicas me dijeron que juego de una manera mucho más física que antes”.
Extensión de contrato
Ingolstadt anunció el viernes que extendió el contrato de Wittmann. Al comenzar el fin de semana, Ingolstadt estaba en la undécima posición en la división de 20 equipos antes de recibir a Verl el domingo.
“En los últimos dos años hicimos un buen trabajo aunque no subimos a la segunda división, pero creo que necesitamos construir algo durante años”, afirmó Wittmann, subrayando la importancia de la planificación a largo plazo. “Necesitamos crecer de manera saludable”.
Ingolstadt descendió de la Bundesliga en 2017 y de la segunda división en 2019. Ascendió de nuevo a la segunda división en 2021, pero volvió a bajar de inmediato la temporada siguiente.
Wittmann, que había visto a Ingolstadt en la Bundesliga desde las gradas como aficionada, dijo que el ascenso probablemente llegó demasiado pronto.
“Creo que en los últimos años, especialmente con Didi Beiersdorfer, se trataba de construir algo”, indicó, al señalar que el equipo perdió a 19 jugadores el verano pasado. “No de una manera triste, sino (porque) desarrollamos jugadores que subieron a la segunda liga o incluso a la primera. Soy entrenadora de juveniles y, ante todo, se trata de desarrollar jugadores. Cuanto mejor se vuelve el jugador, mejor es el equipo al final”.
La extensión del contrato llega poco más de un mes después de que Wittmann obtuviera su licencia profesional, la credencial de entrenamiento más alta de la federación alemana de fútbol.
Oportunidades limitadas para las mujeres
En 2023, Marie-Louise Eta, de Union Berlin, se convirtió en la primera entrenadora asistente en la Bundesliga, y en 2017 Bibiana Steinhaus se convirtió en la primera árbitra en la Bundesliga, pero por lo demás ha habido pocos avances para las mujeres en el fútbol profesional masculino en Alemania, mientras que hay muchos hombres involucrados en el fútbol femenino. Christian Wück, un hombre, es el entrenador de la selección femenina de Alemania.
Wittmann reconoció que “probablemente sea difícil encontrar” responsables de tomar decisiones en los 36 clubes de las dos primeras divisiones masculinas de Alemania que contratarían a una mujer como entrenadora principal, pero dijo que cree que ocurrirá.
“He tenido muchas conversaciones con otros responsables de decisiones de otros clubes”, comentó. “Quiero decir, hay una diferencia (entre) hablar conmigo y decirme que estoy haciendo un buen trabajo y tomar la decisión. Sé que eso va a ser difícil”.
Por ahora, toda su atención está en el club de su ciudad natal.
“Algún día probablemente va a pasar y tendré que irme de aquí, ojalá porque sea capaz de entrenar a un equipo aún mejor clasificado”, dijo Wittmann. “Sí creo que eso va a ser difícil. Lo sé, y no va a ser fácil, pero creo que en cinco años, nueve, diez años, lo que sea, espero que las cosas cambien, y no solo para mí, sino para cualquier otra mujer que quiera ser entrenadora”.
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